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Novela

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Edición bolsillo Era

El tañido de una flauta, novela sobre la cristalización y descristalización de los sentimientos, explora las relaciones del arte y la vida en la zona límite donde anidan los proyectos malogrados y las pasiones inútiles. La novela, construida a modo de cajas chinas donde una vivencia contiene a las demás y un personaje expresa al siguiente y al anterior, se centra en un desmoronamiento o, más claramente, en las distintas formas de contemplar un desmoronamiento, entre ellas –con todo y apariciones de la Falsa Tortuga– la visión irónica. En El tañido de una flauta no hay términos medios. Sin predestinación alguna, los personajes van de las teorías incandescentes y la certeza de atrapar el fulgor del pensamiento, a la caída, la voluntad de desastre, la realización consciente del fracaso.

Carlos Monsiváis

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En-algún-valle-WEB
Edición bolsillo Era

Menos conocido que el resto de la narrativa de Revueltas, En algún valle de lágrimas es un breve texto atípico, escrito durante el lapso reflexivo que siguió al vilipendio dogmático suscitado por Los días terrenales. En esta novela corta, la escritura no se desborda, busca un cierto clasicismo. Sin embargo, este retrato de un hombre que identifica la propiedad privada con la vida misma y la bondad tiene en sus trechos más fuertes la misma contigüidad con lo monstruoso, lo diferente y lo inasimilable que deparan los mejores textos de Revueltas.

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LosmotivosdeCainWEB
Edición bolsillo Era

Los motivos de Caín es un texto singular dentro de la obra de Revueltas. En este documento, el autor consigna los motivos que tuvo Jack Mendoza, sargento del ejército estadounidense, para desertar a México, donde Revueltas lo conoce fugazmente y lo escucha. La guerra de Corea ha enfrentado a Mendoza con un prisionero comunista que sufre heroicamente la tortura. Supliciado y sargento son ambos de ascendencia mexicana. Uno muere, el otro se hace desertor. La anécdota es sencilla; sin embargo, Revueltas escribe aquí páginas tan extraordinarias como las de sus mejores novelas.

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Laprueba_WEB
Edición bolsillo Era

Dos muchachas punks, Mao y Lenin, son las magníficas, terroríficas y tal vez trágicas heroínas de este fascinante relato incendiario. Las novelas de Aira son textos concentradísimos y libérrimos que en pocas páginas cuentan una historia, describen un ambiente, crean personajes, pero además trastornan todos los supuestos y forjan una realidad nueva y aparte. Marcia, una muchacha de dieciséis años, muy lista y también muy sensata, atraviesa a la salida de la escuela una plaza que es lugar habitual de reunión de los punks de la ciudad y escucha de una de las muchachas, Mao, las dos primeras palabras de esta novela: “¿Querés coger?” Cuando Marcia le pregunta que si está loca, la otra le explica que no lo está, sino que se ha enamorado de ella con sólo verla. Junto con otra punk, se van a platicar, discuten sobre qué es ser punk, sobre el amor, sobre el mundo y su irrealidad. De pronto sin apenas darse cuenta cómo, el lector está de lleno en el territorio de Aira, donde todo da vuelta, enloquece, se violenta, se dispara, abandona toda verosimilitud y entra en una lógica salvaje. Las dos punks salen a la calle y se lanzan a la prueba de amor de Mao por Marcia, con un saldo más bien rojo y toda suerte de daños en propiedad ajena. He aquí una versión de la adolescencia vista por Aira como incendio del mundo, en este relato espléndido, veloz e inteligentísimo.

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DomaraladivinaWEB
Edición bolsillo Era

El licenciado Dante C. de la Estrella es uno de esos personajes en quienes la mezcla –tan mexicana– de resentimiento y megalomanía produce una locura social tan obvia como impredecible.

Cima y sima de cierta manera de vivir del cuento, licenciado que linda con la metafísica, narciso banal y aterrador, correveidile de su propio protagonismo imaginario, el licenciado De la Estrella siembra el pánico y –a la vez– se siente genuinamente perseguido. Según él, rebate calumnias y deshace entuertos; pero como los entuertos son todos pasados y él es un leguleyo, lo único que consigue es armar argüendes, intrigas, situaciones de una incomodidad límite. Mediocre y extraordinario, insoportable y desmesurado, el licenciado De la Estrella es una auténtica bomba de tiempo.

¿La culpable de esto? El lector encontrará, sin duda, varias causales, pero a De la Estrella no le cabe duda de que la causante principal es Marietta Karapetiz, otro de esos seres perversos y extravagantes que deambulan por la obra de Sergio Pitol con sus melancolías y goces particulares, y que, con la complicidad de su inefable hermano, encarna una peculiarísima libertad, especialmente venenosa para nuestro licenciado De la Estrella, obligado a entablar con ella singular combate.

Esta novela regocijante y enigmática de Pitol, con su humor malvado y fino, es un tour de force de la creación de personajes. A la vez es una hilarante comedia de enredos que una y otra vez le arranca carcajadas al lector.

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elmagotenorWEB

En El testamento del Mago Tenor hay -to­­da­vía más que en otras novelas de Aira- abundante acción, muchos escenarios y una trama veloz y rarísima, embrollada hasta el paroxismo y sólo aparentemente resuelta al final. Tejidas entre sus muchos incidentes se intercalan citas literarias y referencias a los cómics, al cine, a las no­velitas de quiosco y sus enredos insensatos; se despliega sin pudor alguno el más extremo “orientalismo” que ignora hasta la geografía y que permite inventar cualquier cosa siempre que se la sitúe en algún escenario “exótico”; aparecen y brincan por doquier personajes inolvidables (como el Buda Eterno, chaparrito y torpísimo) o individuos de doble fondo cuyos secretos apenas atisbamos, y la verosimilitud se desmorona a cada paso.

El testamento del Mago Tenor, un delicioso acto de ilusionismo de ese mago inagotable que es César Aira, lo confirma como uno de los narradores más disparatados y lúcidos de nuestro tiempo.

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elotroamorWEB
Edición Alacena bolsillo

Una noche en una fiesta, Concha Retama comete un pequeño error de juicio que tal vez la convierta en una mujer fatal para los hombres… que a su vez pueden resultarle fatales.

De inmediato, el azar –ayudado desde luego por el deseo– empieza a desencadenar sobreentendidos y malentendidos, peripecias y peligros y, en medio del ritmo vertiginoso de los hechos y las emociones, Concha se ve obligada a preguntarse cosas tan sencillas como qué es el amor, qué la lealtad, qué la independencia, qué la traición.

Así, la vida, ese gran animal medio estúpido y amodorrado, se despierta entre un sábado y un domingo y comienza a girar como un carrusel imparable donde se confunden el amor, la amistad, la familia, la endogamia, la hospitalidad, el deseo y hasta la policía.

Héctor Manjarrez –que nos tenía acostumbrados a un humor más bien negro– ha escrito una comedia delirante pero real donde el sexo, el teléfono, los encuentros extraños y las visitas inesperadas conducen a nuestra hermosa, inteligente y dubitativa protagonista a enredos cada vez más emocionantes, pero también más arduos. Al borde de la paranoia y en los extremos del placer, amada y exigida por todos, Concha simplemente no sabe qué hacer con todas las cosas que pasan por su mente y su cuerpo, porque ¿qué es lo justo y qué lo necesario para una mujer de nuestro tiempo?

El otro amor de su vida es esa rareza: una novela mexicana sumamente divertida, una comedia casi teatral, casi cinematográfica, repleta de incidentes que se suceden ante nuestros ojos en una zarabanda de ideas y emociones.

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unepisodioWEB
Edición Bolsillo

El pintor alemán Johan Moritz Rugendas es el más interesante de los artistas extranjeros que visitaron América Latina en la primera mitad del siglo XIX. Estuvo en Brasil, Haití, México, Chile y Perú. Buen pintor y dibujante, su afán viajero parece tener que ver con una búsqueda no exactamente artística sino geográfica. Darwin lo educó como ilustrador científico; en México se comportó como pintor romántico; en Brasil como etnógrafo, Sarmiento lo considera historiador. Su obra, a caballo entre la ciencia y el arte, es inmensa: alrededor de seis mil piezas entre dibujos, óleos y acuarelas.

En este libro electrizante, César Aira relata un episodio del viaje en que Rugendas atraviesa los Andes, pasa por Mendoza y continúa a través de la pampa hacia Buenos Aires: un episodio que modificará por completo su vida, su cuerpo, su visión del mundo y su estética.

Entre los notabilísimos textos de ese escritor excéntrico que es César Aira, éste se distingue por su voca­ción propiamente narrativa, de acción incesante a ritmo de galope, y por la belleza convulsiva que alcanza aquí el paisaje. Como los rápidos dibujos y esbozos con que Rugendas trataba de captar la velocidad de un ataque de los indios en la pampa, Aira traza precisa e intensamente el periplo –la pasión– de su pintor viajero, y resulta, una vez más, un escritor magistral.

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el-pactoWEB7
Edición Alacena Bolsillo

Narrada a dos voces por dos jóvenes de orígenes y bandos en apariencia distintos, El pacto de la hoguera nos traslada al Tabasco socialista de los años 1930, cuando se prohibió el culto católico y se quemaron iglesias a manos de los llamados Camisas Rojas, organización paramilitar al servicio del gobernador Tomás Garrido Canabal. El 30 de diciembre de 1934, un grupo de Camisas Rojas llegados a la capital para desfilar ante el presidente Lázaro Cárdenas disparó a los feligreses que salían de misa en la iglesia de San Juan Bautista, en Coyoacán, causando muertos y heridos.
Colorida e intrigante, la primera novela de Alfredo Núñez Lanz nos cuenta la historia de la devoción a un Cristo rescatado del incendio de una iglesia, el Señor de las Llamas, al que la feligresía va trasladando de casa en casa para protegerlo. Pero sobre todo, esta novela es una historia de amor, de una necesidad de posesión desgarrada y sin esperanzas, en el doloroso y contradictorio silencio impuesto a quienes sufrían por el amor que aún no osaba decir su nombre. Poblada de matices, olores y sabores que nos trasladan a aquellos años turbulentos, une con mucha solvencia y sin concesiones lo político y lo personal: el amor en los tiempos de la guerra, esa historia paralela que nadie nos contará.

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Edición Alacena Bolsillo

Pocas relaciones son tan intensas y a la vez pueden llegar a ser tan conflictivas como las que se establecen entre padres e hijos. ¿Qué sucede si los hijos son distintos y, aunque se esfuercen, no consiguen encajar en el molde que trazaron para ellos? ¿Qué, cuando la imagen paterna es en todo negativa y el hijo considera el rechazo un deber moral? Sin remedio, se produce un encontronazo, y la vida familiar del hijo se convierte en un infierno del que hay que huir a como dé lugar.

Joel Flores explora los laberintos emocionales del protagonista quien, recién instalado con su mujer en una ciudad fronteriza, recibe el aviso de que su padre se muere en un hospital de Zacatecas. Con la duda de ir o no a verlo por última vez, el resentimiento, la culpa y la imagen del viejo abandonado en un pabellón de agonizantes se enredan en su interior hasta jalar a la superficie los fantasmas más ocultos, más sepultados en su memoria, para configurar un bárbaro retrato de familia donde el padre, un militar de bajo rango, burdo y violento, destaca como el principal creador de la desdicha.

Nunca más su nombre nos muestra de manera descarnada que nunca hemos sido del todo dueños de nuestras decisiones ni de nuestro destino, que casi siempre actuamos obedeciendo impulsos difíciles de reconocer, y que a veces la única verdad se localiza en esa zona de la memoria que quisiéramos mantener velada hasta la muerte.

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el-rostro-WEB

A decir de Paul Valéry, lo que más asombro le causaba en la memoria no era que volvía a decir el pasado, sino que alimentaba el presente: le daba réplica o respuesta, le ponía palabras actuales en la boca. Es de esta forma como Eduardo Antonio Parra traza en su novela, El rostro de piedra, el retrato acucioso, revelador y humano de un personaje que tanto la historiografía como el ideario popular convirtieron en mito. Esta obra singular, de narrativa poderosa y atrayente, es también un enorme fresco de la segunda mitad de nuestro siglo XIX, colmado de situaciones reconstruidas con las emociones y ambiciones de todos aquellos ilustres personajes que rodearon al Hombre de la Reforma durante su larga lucha por obtener y conservar el poder.

Parra establece un doble recorrido, paralelo, entre el recuerdo y la terrible actualidad de un Juárez aferrado a la silla presidencial, disminuido física, moral y políticamente. Al final de sus días ambos trayectos convergen, y pese a todo la memoria y el presente terminan para dar paso a la leyenda. Así, los momentos más significativos de la vida personal de Juárez se empalman de manera conmovedora con los años más intempestivos de nuestra historia, de la cual él se convirtió en el principal protagonista, al lado de algunos de los hombres más brillantes que ha dado la patria: los eminentes liberales.

Parra es cuidadoso de los detalles, los ambientes, los gestos, los humores, la escenografía entera del preciso (y precioso) recuerdo. Nos hace sentir espectadores privilegiados de un drama épico con personajes que se muestran convencidos de sus vicios y virtudes, sus convicciones y pasiones, no de su condición exclusiva de próceres de yeso y de bronce. 

Juárez es y será uno de los personajes más enigmáticos de esa novela llamada México. En El rostro de piedra se nos muestra todo el trasfondo: un hombre que, no obstante sus certezas o su condición de representar el espíritu de una época, navegaba entre la grandeza y los desaciertos, que era acosado por las dudas: un Juárez íntimo y apegado sin remedio a su condición humana.

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Portada_Marcianos_WEB
Edición Alacena Bolsillo

Marcianos leninistas cuenta una serie de avistamientos ocurridos en la línea imaginaria que va de Moscú a la Ciudad de México. En lugar de notificar a Houston que tenemos un problema, y luego de demostrar que se encuentra en plena posesión de todos sus recursos literarios, el siempre magistral Mario González Suárez nos cuenta una serie de encuentros reveladores, obtenidos con un método narrativo inusual. Al preguntarse quiénes son en realidad los habitantes del planeta rojo –los comunistas o sus vecinos de Matamoros, Tamaulipas– y si ese mundo que nos vigila son nuestros primos en la colonia Lindavista, Mario González Suárez vuelve a levantar una orilla de la vida cotidiana a fin de mostrarnos una dimensión paralela: la de la gran literatura.

En esta novela disfrazada de libro de cuentos hay espías soviéticos que vienen a estudiar la política mexicana y estudiantes mexicanos que van a espiar a las bellas rusas; hay exilios políticos, deserciones de la KGB y desapariciones forzadas que podrían ser abducciones, teletransportaciones o secuestros con fines científicos; auténticos marcianos encerrados por error en hospitales psiquiátricos y falsos becarios mexicanos que se van a conocer Moscú a costas del gobierno ruso; autos importados a México de contrabando y platillos voladores que entran a hurtadillas en este planeta, a la par que una historia no oficial y fragmentaria de la relación entre humanos y alienígenas. El resultado es una enciclopedia de lo extraterrestre contada como literatura fantástica o, si usted no cree en los ovnis, sólo el más ambicioso y logrado libro de cuentos de un narrador sin parangón en esta parte del sistema solar.

Este libro es un pequeño paso para el hombre. Pero un paso que conduce a otra realidad.

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Bajo-el-volcan-WEB
Ilustraciones de Alberto Gironella

El Día de Muertos de 1939, en Cuernavaca, Hotel Casino de la Selva, dos hombres evocan la pasión y muerte de Geoffrey Firmin, el Cónsul asesinado en idéntica fecha, un año atrás. En un pueblo de México donde se dan la mano infierno y paraíso, Geoffrey trata de vivir al margen de un mundo devorado por el frenesí de la destrucción. La culpa, el desamor, la soledad lo han llevado a una embriaguez que de algún modo resulta también la del conocimiento. El origen de su infortunio es, acaso, la traición a la fraternidad -como le advierte su medio hermano, Hugh, que lucha por una República española ya sin esperanza. Ivonne, la ex mujer de Geoffrey, vuelve para rescatarlo de la absoluta consunción. Pero es inútil, el amor se gastó en medio de la vida: sólo la muerte podrá salvar al Cónsul de sí mismo. Bajo el volcán que Geoffrey no logró ascender para librarse de sus propios fantasmas, yace el abismo de la Caída, la barranca infernal. Si los demás quieren salvarse, si todavía pueden huir del gran fracaso que acechaba a toda existencia, deben expulsar del jardín de la tierra (único paraíso que le fue dado al hombre) a todos los que pretenden destruirlo.

 Bajo el volcán -que es para algunos críticos la más autobiográfica de sus obras- fue comenzada por Lowry en 1934 y reescrita en tres ocasiones antes de ser publicada en 1947. Tragedia contemporánea, libro de una belleza y una emoción incomparables, novela que recupera las dos fuentes: el mito y la poesía, Bajo el volcán se juzga obra maestra en la narrativa del siglo XX, y su autor, Malcolm Lowry, uno de los pocos escritores que dejaron tras de sí una leyenda.  

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Como-me-hice-monja-WEB
Edición de bolsillo

La aparición de esta insólita novela fue un auténtico terremoto en la literatura hispanoamericana. Desde en­tonces, este libro se ha convertido en un verdadero clásico de nuestro tiempo, un prodigio de experimentación, de­­licadeza ima­ginativa y “elegancia alucinada”. Una ficción desafiante y divertidísima que vale la pena leer y releer, porque entre sus páginas esconde una de las propuestas estéticas más atrevidas y provocadoras de las letras contemporáneas. César Aira es uno de los narradores más radicalmente originales, imaginativos e impredecibles.
De la mano de una destreza estilística sin par, el lector se deja asombrar aquí por un relato de infancia en el que todos los elementos tradicionales están al servicio de una secreta reflexión sobre la idea de realidad, las trampas del conocimiento y los límites del saber. El resultado es una obra atrapante e incendiaria, el laberinto de una “memoria inventada” en el que nada es como parece y todo se transforma. Justo lo que siempre enseña la mejor literatura.

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Clarke, naturalista inglés, viaja a la Argentina para estudiar una liebre singular de las pampas, veloz como un rumor, pero que nunca nadie ha visto. Como corre el siglo XIX, lo guía un gaucho que muchas veces parece desorientado y lleva también, a pedido expreso del dictador Rosas, a un joven acuarelista sentimental que rara vez toca un pincel. Al parecer más por mérito de los caballos que de su baqueano, Clarke acaba encontrando a los indios de la nación huilliche, que recordarán los lectores de Entre los indios. Cafulcurá y sus súbditos lo reciben y agasajan pero, al mismo tiempo, lo dejan en suspenso con las historias que comienzan a contarle, contestan a medias sus preguntas, le dan nada por liebre.
Pero esta indagación es apenas el inicio de uno de los libros más ambiciosos y descarados de César Aira, una novela en la que a cada momento nos espera una historia de amor romántica y desgraciada como corresponde a la época, o un secuestro, o una tribu que habita el inframundo y ha elegido al mismo diablo como cacique, o una guerra en tiempos de paz perpetua. ¿Debe ser interpretada literalmente una historia? ¿No se trata en realidad de una alegoría o un engaño? ¿No es, incluso lo visto, una ilusión causada por la distancia, por la velocidad, por la luz, por la falta de accidentes geográficos?
Aira ha recuperado el papel central de la imaginación para la literatura latinoamericana. Una imaginación que prescinde de saberes, que usa los libros como un trampolín desde el que salta a sus más insólitas figuras. En La liebre la juega gozosamente en el contexto de la historia, tomando una rara distancia del realismo, reinventando los géneros que se leyeron ávidamente en el siglo antepasado: la novela por entregas, la crónica de viajes y, naturalmente, el melodrama y su potencia para anudar todo lo que parecía demasiado proliferante.

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Por_los-rios-errantes-WEB

El protagonista y narrador es un adolescente que vive en una ciudad del norte de México, trabaja en un taller de reparaciones y tiene sus primeros escarceos con distintas muchachas, algunas amistades masculinamente silenciosas, deseos de ser músico. Vive con su madre, ve a veces a su padre (modelo de fracaso sentimental), va a fiestas, visita una cantina, se enamora de una joven que no le hace mucho caso. La violencia es algo de lo que se habla a veces, algo que les ocurre o les ha ocurrido a otras personas, a veces cercanas; es un rumor de fondo o una atmósfera cargada… hasta que en una fiesta la violencia alcanza al protagonista y lo envuelve, en escenas de acción extraordinarias.
En el ambiente de calor y machismo y fiestas y cheleo constante y coches y armas, con su trasfondo sutil de narcos, esta notable primera novela de su autor no cae en ninguno de los lugares comunes de la narrativa norteña y del narco; se concentra en las cuitas de su joven Werther y su relación con el desempleo y los anhelos incumplidos, con la separación, la soledad y los secretos de los padres, con la opacidad del mundo, del pasado y de quienes lo rodean, con la inacción que aturde y entristece, y logra un personaje redondo e inolvidable. Si bien aquí no hay balaceras ni ejecuciones, el contexto de la violencia en que se halla sumergida la ciudad llega en algún momento a tocar la vida de los personajes de modo directo y la transforma para siempre.
Novela de aprendizaje o de educación sentimental, Los ríos errantes llama la atención por la fuerza de su lenguaje, poético, rico, reposado, que nos habla de un narrador en pleno dominio de su estilo.

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Web_Indios_Aira

Como suele pasar en cada una de las novelas de César Aira, genuino raro del continente, al mismo tiempo que una ficción divertidísima, Entre los indios es una sutil meditación que no entorpece el relato. En este caso Aira piensa sobre la naturaleza del deseo y cómo éste se trenza con la inteligencia, con el mal y con el miedo. 

Una noche en la pampa, el diablo decide aparecérseles a los indios. Su aparición, piensa, habrá de causar pánico. Pero al parecer, como este diablo es otro, muy diferente al que según el refranero acumula saberes con el tiempo, comete un error de cálculo. No ha tomado en cuenta que la noche elegida es de banquete. Los hombres y las mujeres han comido y bebido tanto, se hallan tan ahítos y agotados, que ya no están para ver nada y menos aún para huir. Apenas si logran verlo los niños que, lejos de aterrarse, lo asumen como un inmenso juguete al que montan alegremente. 

Por supuesto, el diablo no puede darse por vencido, así que resiste, insiste y persiste. Se resiste a admitir que su trabajo es fútil, persiste en su pretensión e insiste con otros planes y apariencias, a pesar de que fracasa en cada intento. 

Y estos fracasos acumulados, cada vez más gozosos, hacen que los lectores seamos presas de una curiosidad creciente, ya no en cuanto a ese diablo tan menso y fatuo que casi parece de pastorela, sino respecto a la tribu menos que modesta, cuyas posesiones son apenas caballos para montar, yeguas roba­das para comer y algunos toldos de cuero. A ese pueblo que no construye nada y prefiere no hablar (aunque cuando habla lo hace por horas, ceremoniosamente) y que logra resistir al diablo. Y eso en realidad es lo que nos cuenta esta novela.

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Web_Fuego_20

 Spinoza afirmaba que nadie puede saber lo que puede un cuerpo, Ana García Bergua se pregunta, en cambio, qué es lo que puede un fantasma. Qué puede cuando abandona un cuerpo pero sigue necesitando comunicarse con quienes sí lo tienen, qué sucede si sigue queriendo moverse por la ciudad en la que vivía, qué consecuencias produce su intento de transmitir sus afectos; en suma, qué pasa con su deseo: ése es el fuego que arde en Fuego 20.

 En el Distrito Federal a principios de la década de 1980, dos historias corren en paralelo. La de Saturnina, una muchacha ingenua y convencional pero que un día decide llamarse Ángela para poder meterse a curiosear en Fuego 20, una mansión del Pedregal que está en venta. Con esa travesura, Saturnina suspende sus temores y sus prejuicios y se convierte en Ángela, una joven atrevida, trepadora y falaz. En contrapunto a esta historia sorprendente y entretenidísima, vamos sabiendo de Arturo, quien ha venido de Xalapa a la capital para estudiar Medicina pero ha abandonado su carrera. Cuando lo conocemos su vida consiste en sacar sangre en un laboratorio, pero su rutina cambia y se complica cuando sospecha que su amigo Rubén puede estar entre las víctimas del incendio de la Cineteca Nacional.

 Por los días de la nacionalización de la banca, Saturnina y Arturo se encuentran. Pero su encuentro no sucede de la manera en que las comedias románticas nos han habituado a esperar. Antes y después, las sorpresas se suceden sin pausa…

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Web_moriras_lejos

Un hombre se sienta diariamente en la banca de un parque modesto a leer la sección de avisos clasificados del periódico. Puede o no ser un obrero desempleado que busca una nueva fuente de ingresos, un amante tímido que mata tiempo antes de su cita vergonzante, un padre que ha perdido a su hijo precisamente en ese lugar donde cumple un interminable duelo, un escritor que imagina las escenas de una obra de teatro.
    Morirás lejos es una novela original conjetural y por lo tanto es simultáneamente estas historias y también la del hombre que se instala cada día en el parque y puede ser un justiciero que vigila los movimientos de otro hombre, llamado eme, que se esconde en una de las casas vecinas y que, como sospecha que es acechado, observa al otro detenidamente tratando de cerciorarse de sus intenciones. No estamos seguros de si eme es un criminal nazi, culpable de actos atroces, ni de si el otro, que permanece sin nombre, finalmente lo ha localizado en una paciente persecución que se prolonga ya por años.
    La acción de Morirás lejos, esta inminencia fascinante que nos captura desde la primera página, sucede en unos pocos días. Pero este presente convoca un pasado que comienza muy lejos –en la guerra del Imperio Romano contra los judíos y la destrucción del Templo de Jerusalén– y que salta a la expulsión de Salónica, a la destrucción del gueto de Varsovia, para culminar en los campos de exterminio donde la Alemania nazi industrializó el genocidio.
    Morirás lejos, la mejor de nuestras novelas experimentales, es un relato de una contención y una inteligencia estremecedoras, una obra maestra que después de muchos años llega a las manos de nuevos lectores que pueden gozar de esta pieza clave de la narrativa mexicana y latinoamericana.

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En un claro de bosque, una casa narra, con ironía y un humor acerbo, la historia de una familia feliz que de un momento a otro fue atravesada por el sufrimiento, donde la enfermedad y la muerte, al ocupar el centro de la existencia, consiguieron desmoronar incluso la alegría y los afectos dando paso a un vacío sórdido, de promesas que el destino no cumplió.
Tras el deceso de su madre, una mujer en los inicios de su madurez debe desmontar, con el fin de venderla, la vieja vivienda familiar situada en un bosque en los alrededores de Pátzcuaro. Necesita la ayuda de su hermano y un grupo de amigos, pues no se atreve a regresar sola a ese sitio al que no ha ido desde hace décadas. Envuelto en el bullicio de la fiesta y la camaradería, el grupo llega a la construcción cuyas paredes acumulan los recuerdos de una adolescencia alegre, aunque poco a poco también aparecen otros, más dolorosos.
Entre fantasmas de la memoria y espectros que deambulan y monologan por estancias y pasillos, los personajes se deshacen de muebles y objetos inservibles mientras mezclan su nostalgia por un pasado edénico y su voluntad de olvidar los instantes terribles con la incertidumbre de un presente hueco, como si arrojar a la basura los enseres de una casa abandonada les otorgara la oportunidad de reiniciar el camino.

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¿Cuál es la relación entre el bosque y la ciudad? ¿El bosque es el pasado de la ciudad? ¿Su pesadilla? ¿Su futuro post-apocalíptico? La fascinación que ejerce Verdever radica precisamente en sugerir posibilidades, pero sin optar por ninguna, obligándonos a habitar simultáneamente en dos realidades unidas por personajes que pasan de la una a la otra, sustancias que se filtran de las flores secretas del bosque a los licores de la ciudad; pero sobre todo dos mundos unidos por el deseo.
El deseo y los encuentros sexuales se narran aquí con una libertad, con una furia, con una imaginación como no podría producirla el encuentro amoroso de dos individuos; éste es el erotismo de dos mundos: de dioses y héroes, pero al mismo tiempo que mitológico, enigmático, pues no remite al sistema de una mitología anterior, sino a una que se va fundando en cada una de estas páginas ardientes.
En la narrativa de Mario González Suárez, incluso en la de índole aparentemente más realista, siempre se asoma la sombra de un mundo paralelo o subterráneo que inquieta las certezas, las costumbres y, si se lee de cierta manera, la realidad misma que habitan los personajes, y hasta los lectores. Sin embargo, en ninguno de sus libros anteriores se había atrevido a inquietarnos tanto como en Verdever.

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Un hombre gordo, sensual, goloso cena una noche con sus amigos y sin la menor queja se derrumba sobre el campo de sus placeres. Su cuerpo es examinado, declarado muerto, incinerado y depositado en una urna. Pero su fantasma permanece. Eso sí, imposibilitado de vagar a voluntad, cautivo de un candil eléctrico. Y entonces su viuda, a quien le había resuelto la vida hasta entonces, se ve obligada a entrar al mundo: aún joven y sumamente atractiva, tiene que enfrentar seductores; inexperta, decide dirigir la mueblería que es su patrimonio, y sin saber cómo debe decidir si conformarse con su soledad.
Éste es el inicio que sirve como excusa para meternos a una vida de pequeña ciudad durante la década de 1890, en pleno Porfiriato. Los adelantos técnicos hacen su aparición junto con nuevas curiosidades científicas y pseudocientíficas: junto a la higiene, el magnetismo; bajo el naciente psicoanálisis, la magia persiste; contra las disciplinas positivistas, los consuelos pobres del pulque. Así, la época surge como un entrecruzamiento entre conservadurismo y aires de libertad, entre conveniencias y deseos que saltan clases sociales y buenas costumbres.
Pero más allá de la época están sus personajes únicos. Ésta no es una novela histórica en el sentido habitual de la etiqueta: un decorado de época donde los personajes parecen disfrazados. En Rosas negras la historia y cada una de las historias que se van escapando del cauce principal suenan a verdad. A verdad, a chisme de pueblo, a dimes y gozosos diretes, a enredos y diversión. Aquí están los placeres del folletín y de los cuentos de fantasmas, pero siempre con la capacidad característica de Ana García Bergua para encontrar la profunda sabiduría de los ingenuos, de los mandados, de los buenos.

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Un hombre cuenta su vida. Se ha casado y tiene una hija. Maneja un taxi en Mazatlán. A veces roza los bordes de lo ilegal, pero procura no hacerlo. Ha visto el fuego y sabe que quema. Hasta que un mal día le toca encontrarse con su destino cruel y sin querer acaba en el mundo sin salida de los narcotraficantes.
Lejos de los estereotipos, A wevo, padrino permanece tenazmente en el interior de ese mundo. Al fin, podemos leer una novela que sabe imaginar la intimidad de esos hombres y mujeres broncos, donde además de cuerpos en acción hay mentes; hay temores, resignación, deseos complejos.
Pero el mérito de Mario González Suárez no se limita a la profundidad de sus personajes sino al gozo que causa el oír esta historia. Oír porque, aunque esté impresa, escapa de la página y se convierte no sólo en un vocabulario sabrosísimo, sino en una verdad. El ritmo de estas páginas, su capacidad para captar y reinventar maneras de hablar son ya en sí motivo más que suficiente para celebrar esta novela.
Un libro con aventura, tramado con un rigor kafkiano y venturosamente contado es un libro que nos obliga a recorrerlo de una sola sentada, y al terminarlo nos sigue habitando largamente. Porque aquí en lugar de caricaturas sangrientas aparece la pregunta por lo inhumano: ese abismo que sólo proviene de lo humano.

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Nueva edición de bolsillo

Cuando esta novela se publicó en 1949 fue motivo de apasionadas impugnaciones y polémicas. En ella, el autor ya bien conocido de Dios en la tierra y Los muros de agua planteaba los temas de la lucha de clases con una visión introspectiva que, sin dejar de ser fiel a su militancia marxista, ponía en crisis el dogma del "personaje positivo" al presentar personajes con una vida interior en la que se debatían las contradicciones de la condición humana. Ante la confusión y las malas interpretaciones suscitadas en torno al libro, Revueltas prefirió retirarlo de la circulación y dejó de publicar literatura narrativa durante siete años, en los que se dedicó a reflexionar sobre los problemas ideológicos en la relación entre el arte y la política. Hoy la novela aparece intensamente viva, gracias no sólo a esa visión trágica que Revueltas hace encarnar en sus personajes, sino además, a un estilo en el que las palabras forman una trama de tensiones donde la lucidez surge del choque entre la realidad caótica, adversa, y la voluntad humana comprometida, empellada en adquirir una forma, un valor de signo y de destino. 

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Orange Blue Green

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