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NARRATIVA
César
Aira
Un episodio
en la vida del pintor viajero
Johan Moritz
Rugendas (1802-1858), descendiente de una ilustre familia de grabadores
de Augsburgo, es el más interesante de los artistas extranjeros
que visitaron América Latina en la primera mitad del siglo
XIX. Estuvo en Brasil, Haití, México, Chile y Perú.
Su obra marcha a caballo entre la ciencia y el arte. Es un buen
pintor y buen dibujante, pero su afán viajero parece tener
que ver con la búsqueda no exactamente artística sino
geográfica. Darwin lo educó como ilustrador científico,
en México se comportó como pintor romántico,
en Brasil como etnógrafo, Sarmiento lo considera historiador.
Su obra es inmensa: alrededor de seis mil piezas entre dibujos (aproximadamente
cinco mil), óleos y acuarelas. En este libro electrizante,
César Aira relata una etapa de la estancia de Rugendas en
Chile y Argentina, y un episodio del viaje en que acompañado
por otro pintor amigo atraviesa los Andes, se detiene unos
días en Mendoza y continúa su camino a través
de la pampa con la intenci--n de llegar a Buenos Aires: un episodio
que modificará por completo su vida, su cuerpo, su visión
del mundo y su estética. Entre los notabilísimos textos
de ese escritor excéntrico que es César Aira, éste
se distingue por su vocación propiamente narrativa, de acción
incesante a ritmo de galope, y por la belleza convulsiva que alcanza
aquí el paisaje. Como los rápidos dibujos y esbozos
con que Rugendas trataba de captar la velocidad de un ataque de
los indios en la pampa, Aira traza precisa e intensamente el periplo
la pasión de su pintor viajero, y resulta, una
vez más, un escritor magistral.
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