
ISBN
968.411.589.7
14 x 21 cm • 129 pp
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POESÍA
FRANCISCO HERNÁNDEZ
Imán para fantasmas
¿Cuántas caras tiene la moneda poética de Francisco Hernández? Docenas, tal vez cientos de rostros en los que su escritura se desdobla. A manera de espejo y homenaje, gran parte de la poesía del veracruzano traza los rasgos particulares de los otros fantasmas en los que ha abrevado, atizado por la sed y la fruición lectora. Schumann, Scardanelli y Trakl, pero también Rilke, Kafka, Eliseo Diego y tantos otros semejantes suyos que le han servido de brújula para buscar un norte único e irrepetible: el suyo propio. Más que una galería, la poesía de Francisco Hernández configura espacios habitables. Su talento es saber encarnar en otros moldes, haciéndolos suyos, correspondiendo al preciso rigor de su forma. Los otros son, sencillamente, la tierra donde el poeta cultiva su flor y sus espinas.
Imán para fantasmas invoca con el poder de sus palabras otras tres presencias: Aimé Césaire, Octavio Paz y Salvador Díaz Mirón. La vuelta al pueblo natal con un libro de Césaire bajo el brazo, las instantáneas que reconstruyen e inventan imágenes de Paz con paisaje al fondo, y los lúcidos y terribles últimos momentos de Díaz Mirón son las estaciones de esta nueva indagación de Francisco Hernández. La descripción, el diálogo y la personificación son los registros con que el poeta aborda ese triple tutelaje que redunda en una sola voz: la que sabe hipnotizar al lector. Maestro del ritmo, alquimista que mezcla en su matraz voces llanas y complejas, fatigador del suelo y planeador de las alturas, dueño de un timbre poético sin igual en nuestras letras, bardo natural y estudiadísimo, Francisco Hernández vuelve a magnetizarnos con este nuevo y poderoso imán.
Francisco Hernández (San Andrés Tuxtla, Veracruz, 1946) ha publicado casi veinte libros de poesía. Podemos citar, entre ellos, Poesía reunida (1996), Mascarón de prosa (1997), Antojo de trampa (1999), Las gastadas palabras de siempre (2001) y Soledad al cubo (2001). Premios obtenidos: el Nacional de Poesía Aguascalientes en 1982 por Mar de fondo, el Carlos Pellicer 1993 para obra publicada por Habla Scardanelli y el Xavier Villaurrutia en 1994 por Moneda de tres caras. Actualmente es becario del Sistema Nacional de Creadores. |