 |
DOCUMENTOS
Antonio Gramsci
Cartas de
la cárcel 1926-1937
El 8 de noviembre de 1926, Gramsci
es detenido por la policía fascista y condenado por "conspiración
contra los poderes del Estado, incitación a la guerra civil
y al odio de clase, apología de actos criminales y propaganda
subversiva". Durante once años de cautiverio, desde
la deportación a la isla de Ustica hasta la clínica
de Formies donde muere en 1937, a los cuarenta y seis años,
Gramsci mantuvo una intensa correspondencia, principalmente con
los miembros de su familia y en especial con su cuñada Tatiana,
quien lo asistió y acompañó por carta hasta
el final.
En 1930, a cuatro años de su
encarcelamiento, Gramsci anotaba en uno de sus célebres Cuadernos
un pasaje del libro de Eugenio dOrs, La vida de Goya: "Existen
dos modos de matar: uno, designado abiertamente con el verbo matar;
el otro, el que queda sobrentendido bajo el delicado eufemismo:
hacer la vida imposible. Es la forma lenta y oscura
de asesinato consumada por una multitud de cómplices invisibles.
Es un auto de fe sin coroza y sin llamas, perpetrado por una Inquisición
sin juicio ni sentencia
"
Tal fue la forma de lento asesinato
que sufrió Gramsci, en el progresivo deterioro de sus recursos
físicos y morales. Se defendió largos años,
aferrado a sus convicciones, sordo a cualquier compromiso con el
régimen, esforzándose por mantener vivos sus afectos,
por encima de la distancia y la soledad, y trabajando tenazmente
en una investigación teórica original, la cual quedó
reunida en sus fundamentales Cuadernos de la cárcel (Era,
1981-2000) y que reverbera en las páginas de estas Cartas
de la cárcel, junto al testimonio del sufrimiento y de una
esperanza que se va apagando.
Al ser publicadas por primera vez
algunas de las Cartas de la cárcel, en 1947 (a diez años
de la muerte de Gramsci), recibieron el premio literario Viareggio,
el más prestigioso de Italia. Con ellas empezó realmente
la historia editorial del gran legado gramsciano. Las Cartas de
la cárcel nos permiten conocer el método de trabajo,
las lecturas, las curiosidades múltiples de Gramsci, y ello
las convierte en un punto de referencia esencial, a la vez comentario
y contrapunto dramático, sobre la cultura del siglo xx.
|