EDITORES
INDEPENDIENTES


 


ISBN 968.411.601.2


24.5 x 24.5 cm • 96 pp

ARTE

Vicente Rojo


Escenarios de la memoria

En coedición con El Colegio Nacional

 

En una ocasión Gabriel García Márquez contó que él trataba de crear a los protagonistas dándoles tres vidas: la pública, la privada y la secreta. Me pregunto si la vida pública de estos Escenarios (Jardines) de la memoria no consiste en las imágenes reconocibles en una primera mirada, las figuras geométricas de uso común a las que personalmente soy fiel casi desde mis inicios: el cuadrado que acoge triángulos y círculos, y posteriormente el cubo, la esfera, el cilindro y el cono, que son como personajes que se dirigen en busca de imposibles respuestas. El segundo nivel, el privado, sería la inverosímil conversación que mantienen entre sí esos elementos, lo que dicen (o lo que callan) en un buscado equívoco formal, en una realidad trastocada: la perspectiva es falsa, las luces y las sombras se contradicen para acentuar las zonas oscuras o brillantes de una ambigua arquitectura vegetal. La secreta tercera vida tendría que ver con mis sueños. Con uno, recurrente, que sucede en un insólito y remoto escenario cercano al mar. Es de gran intensidad visual, con enormes y brillantes edificios, rodeados de parques llenos de monumentos, fuentes y jardines, todo ello envuelto por un colorido aire transparente y una delicada lluvia. Pero dentro de este paisaje tan luminoso donde el ayer y el hoy, el día y la noche se confunden, yo me encuentro perdido, doy vueltas y más vueltas, camino hacia un lugar al que debo dirigirme y al que no llego jamás. Mientras tanto me convierto en un niño. Pero al terminar el sueño, al despertar, esta imagen a la vez prodigiosa y perturbadora, permanece con claridad en mi recuerdo y, al tratar de mostrarla, como en un relato, crea sus propias intenciones y comienza un recorrido inverso, de lo secreto, de lo íntimo, hacia lo privado y lo público, hasta convertirse en los escenarios que, como un rumor constante, guardo en mi memoria: bien sean Jardines interiores o cerrados (como en el poema de Álvaro Mutis), abiertos (como en la poesía visible de Graciela Iturbide), o urbanos, de piedra o junto al mar.

Vicente Rojo